Opinión: Chaleco
Tiempo atrás, recuerdo que por el año 1996, los periódicos regionales de la época hablaron sobre una hazaña en la localidad de Cabildo, en la Región de Valparaíso, donde presentaron el chaleco más grande del mundo.
Para quienes vivían allí, constituía un mérito, considerando el boom de récords que saltaban a la luz por varios motivos. Que el curanto más grande, que el choripán más grande... todas esos hitos que quedaban en el anecdotario criollo.
A nivel deportivo, los intereses iban por lo que conseguía Sebastián Keitel en los eventos de atletismo, en su calidad del “Blanco más rápido del mundo”; un incipiente Marcelo Ríos que ya empezaba a destacar en el circuito ATP y un tal Carlo de Gavardo representaba por primera vez a nuestro país en e Paris-Dakar.
Pero nadie pensaba en que 25 años después, otro chaleco iba a trascender más que en un simple suceso noticioso de verano. Y no estamos hablando esta vez de la indumentaria típica en tiempos invernales.
Lo conseguido este año por Francisco “Chaleco” López en el Dakar, no sólo ratifica su calidad de uno de los mejores rallistas del país y que, junto con Ignacio Casale, sean los principales referentes chilenos de la exigente prueba, y herederos naturales de Carlo de Gavardo.
Sin lugar a dudas que no deja de sorprender y siempre se puede esperar algo más, considerando todas sus etapas de transiciones por las que ha pasado (motos, autos y vehículos livianos). Quizás en Cabildo también lo consideran como el Chaleco más grande del Mundo, emulando lo que hicieron 25 años atrás.
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